domingo, 22 de enero de 2012

El verdadero lujo en 6 hoteles exclusivos...



1.- SANTAMARIA de LAGUAR, Vall de Laguar, Alicante, Spain


Comenzamos por la terreta, concretamente en La Vall de Laguar. Un buen día, Joan Santamaría, peluquero de profesión y coolhunter de pasión, decidió, junto a unos amigos, emprender la tarea de rehabilitar una casa rústica y convertirla en un espacio increíble, que cambia día a día y está repleta de objetos recopilados y coleccionados con el paso del tiempo.











2.- EKOPOD- Cornwall. Inglaterra.

Simon lleva dos años con este proyecto. Durante sus escapadas de fin de semana por el Reino Unido se dio cuenta de que el hotel en que a él le gustaría alojarse, no existía, así que decidió construirlo. El Ekopod es un hotel rural, divertido, cómodo, montado con estilo y responsable con el medio ambiente. Sus ekopods cuentan con chimenea, baño completo y cocina. También hay habitaciones más tradicionales en un cottage, en el que además se encuentran el restaurante y los salones.









3.- The CANVAS Hotel, Telemark, Noruega.

El Canvas hotel es un hotel rural situado en mitad del campo. Los alojamientos son en las tradicionales yurtas, pero decoradas en plan acogedor, cada una con chimenea. Además el hotel cuenta con un maravilloso spa en mitad de un lago y sus principales actividades son mountain bike y senderismo por los alrededores. Durante la noche, todos los huéspedes se reúnen en torno a una mesa en la que cocinan las capturas de pescado del día. Hasta que el cuerpo aguante. Por supuesto, responsable con el medio ambiente y muy muy exclusivo.












4.- The SURF LODGE, Montauk, NY, USA.

The Surf Lodge es el punto de encuentro de los modernos/hippy chic de los Hamptons. En pleno verano, conseguir habitación es casi misión imposible. Su deck, construido junto a un lago orientado al oeste, es el mejor lugar para disfrutar de los mejores atardeceres de la zona. Programan música en vivo casi a diario. Su decoración, sencilla, pero plagada de detalles de buen gusto, hace de cada habitación un rincón en el que disfrutar de unas vacaciones inolvidables. Su cocina es moderna, basada en el variado y fresco pescado de la zona y productos de temporada, y con Sam Talbot como Chef ejecutivo.












5.- CASA ZINC- Posada, Punta del Este, Uruguay

Aunque el Hotel Casa Zinc no está a pie de playa, es un lugar que te hace sentir como en casa. Su decoración, hecha a base de recopilar objetos viejos de diseño y muebles antiguos rústicos, hacen de este hotel un lugar de lujo en el que pasar unos días de vacaciones de glamour atemporal.









6.- UXUA- Casa Hotel, Trancoso, Brasil.

Trancoso es una pequeña ciudad de pescadores fundada por los portugueses en el siglo XVI situada en la costa sur de Bahia, y este hotel lo forman 10 casas al borde del mar. Su decoración es una combinación del estilo rústico de la zona, con piezas de asia y el reciclaje y reutilización de materiales diversos, así como objetos de diseño de variada procedencia. El resultado es un hotel en el que quieres estar, por encima de todo. Su cocina es casera, basada en la tradicional de Bahia, cuya base es el pescado fresco. Cuenta con un relajante spa y su piscina exterior está hecha de aventurina. Lujo sin soberbia.













domingo, 9 de enero de 2011

ResuRRección......

Bahía de la Olla. Altea
17 de Septiembre de 1965
3:55 CET

La luna llena inundaba de luz la bahía.
Sombras de infinitas formas plateadas, grises y negras, atravesaban con descaro las nubes y convertían la illeta en una inmensa sombra de aspecto redondeado..., magnética, invisible, envuelta en un halo de misterio que presagiaba la tragedia que se estaba gestando.

El Victoria III volvía de faenar. 
Los hombres se aprestaban a recoger el resto de la nasa, cuyo extremo sumergido aún ansiaba permanecer en el fondo, escamoteada entre las luces y las sombras de la noche y contoneándose con suavidad entre algas, esponjas, solitarios erizos y estrellas de mar, componiendo una suave y tenue melodía de sensaciones.

El aire se tornó frío y una borrasca repentina apareció por el horizonte cubriendo la luna por completo y sumiéndola en un agónico silencio. Las olas comenzaron a enseñar el blanco de sus entrañas como por arte de magia y un rugir in ascendo interrumpía por un momento el trabajo de los hombres en popa, que fruncían el ceño mientras intentaban mantener la mirada fija en el horizonte más oscuro, aquel que había hecho desaparecer el hermoso tono plateado del mar. Las olas fueron tomando altura en cuestión de minutos y comenzaron a invadir la zona en la que la nasa luchaba contra los hombres por permanecer en aquel silencio absoluto que era su reino más ansiado.
Casi sin poder reaccionar, y mientras aquellos aseguraban el resto de la nasa con unos cabos improvisados, un gigantesco muro de agua negra ribeteada de un blanco espectral, casi lunar, cubrió por completo el Victoria III durante lo que pareció una eternidad.

4:17 CET

Desde la cercana costa, Batiste se despertó de un sobresalto.
Se incorporó recostándose con dificultad, extendió la mano buscando el cable de la lámpara que, aletargada, respiraba a intervalos inciertos en la mesita, junto a él, y por fin, encendió la luz, cuando oyó un repentino grito ciego y mudo que parecía provenir del mar.
Batiste giró su cuerpo hacia el borde de la cama ayudado por sus dormidas piernas y, rascándose los ojos con brusquedad, buscó las alpargatas con los pies desnudos. Cuando consiguió ponérselas, no tras varios intentos frustrados, se levantó y salió por la puerta. Caminó por el pasillo hacia la terraza trasera de la casa, la que daba al mar, atraído por una negrura plateada que parecía llamarle desde el horizonte en ahogados susurros.

Salió a la terraza.

La noche era fresca –demasiado para esa época del año-.
Un repentino aire gélido le golpeó en la cara.
Dramáticas y veloces nubes formando cúmulos y cirros filtraban la luz plata y convertían el mar en una multitonal paleta de luces y sombras, que cambiaba a una velocidad casi irreal. La illeta aparecía y desaparecía como iluminada por un foco de luz blanca de 15.000w, sin apenas sombras. Las olas habían vuelto a su cadencia habitual, sin embargo, la espuma que llegaba a la orilla, caprichosa, deshinibida, confundida con el amplio y entrecortado rielar de la luna, delataba que algo no iba bien.
Batiste calló. Dejó de respirar por unos instantes para no perturbar el mudo sonido que intentaba escuchar. Sin conseguirlo y, con una extraña angustia que le recorría el cuerpo, a modo de súbita descarga eléctrica, entró de nuevo en la casa y, con paso firme, tomó una chaqueta del perchero de la entrada y poniéndosela mientras avanzaba decidido, bajó hasta la playa.

Y entonces les vio.


 .....................................






Restos y restos de tantos Victorias, Marías, Esperanzas…

Trozos y partes de un todo, que una vez significaron algo para alguien, que dieron de comer a tantas familias, que sirvieron para salvar la vida de otros como ellos, pero menos afortunados, que hicieron sonreír a tantos padres y a sus hijos en días soleados de verano…

Tantas historias ocultas tras unos trozos erosionados por el tiempo, por las corrientes, por las emociones de un Mediterráneo caprichoso, que ahora resucitan para contarnos que un día fueron un todo, que un día tuvieron a alguien por quien luchar, por quien vivir, por quien estar…

Trozos que, a través del tiempo resucitan para traernos belleza, la belleza de los recuerdos, del paso del tiempo, de historias rotas que no debemos olvidar y que hacen que nos sintamos más vivos…


Con estos móviles, inspirados en los de Calder, mi más humilde homenaje a tantos hombres que han perdido la vida en el mar, así como a tantas y tantas personas que hacen del mar su modo de vida, su pasión, su todo.

[ResuRRección]   "Daniela"   Ene´11
Mi homenaje a ese nuestro mar Mediterráneo, cuna de exploradores, comerciantes, pensadores y buenas personas que a lo largo de la historia han contribuido para que nuestras generaciones podamos seguir disfrutando de su belleza.


                             .......................



Por último, mi llamamiento para que todos aportemos  nuestro granito de arena con el fin de proteger ese mar que nos da la vida, que nos insufla de buenas energías, que nos sirve de horizonte para el mañana, para que las generaciones venideras puedan seguir disfrutando de él con toda su vida y energía.





[ResuRRección]   "Lola"   Ene´11

[ResuRRección]   "Iciar"   Ene´11



[ResuRRección]   "Cecilia"   Ene´11











































Es nuestra responsabilidad.

Patricia Mir
Enero 2011

Disponibles en exclusiva en Azul Tierra (Alicante, Madrid & Barcelona) 
y Villa d´Este (Altea)



jueves, 30 de septiembre de 2010

El nuevo Capitalismo... Vuelta al Trueque

Una muy buena idea de mi amiga Teresa, que por fin ha visto la luz, os dejo la filosofía de la historia, que para mí se resume en: Cuando el Comunismo ha fallado y el Capitalismo ha fallado, sólo nos queda volver al principio de todo: el Trueque, ¿Qué mejor manera de consumir que reciclando...? En los tiempos que corren sería indigno no hacerlo...


CAMBIALO:
''LO QUE TIENES POR LO QUE QUIERES''

Lugar de intercambio de objetos nuevos o de segunda mano, servicios o favores entre particulares. Lo que tienes por lo que quieres.

Una buena opción en ahora que estamos en tiempos de crisis y sobretodo también para reciclar, que buena falta hace, no?



¿QUE SE PUEDE CAMBIAR O REGALAR?

Libros que ya no lees y no quieres.
Tu antigüa cámara de fotos porque te compraste una nueva y ya no la vas a usar.
El móvil porque te acaban de dar uno nuevo con el programa de puntos. Con la manía que tenemos a cambiar continuamente de móvil!
CD'S, DVD'S...incluso vinilos antigüos, cassettes, etc...siempre hay algún coleccionista que los pueda querer.
Muebles nuevos, muebles antigüos (ahora que está tan de moda lo Vintage), objetos de decoración...
Ese regalo que te hicieron pero que no te gusta nada, je je je todos tenemos alguno, no?

Incluso hasta favores!!!! Por ejemplo: sabes Inglés y quieres aprender Francés...pues igual encuentras a alguien que sepa francés y quiera aprender Inglés. O tienes que hacer una mudanza y necesitas ayuda? a lo mejor hay alguien que necesite ayuda para otra cosa...

Y si tienes cosas que vas a tirar siempre mejor regalarlas a que acaben en la basura. Recicla!

TODO SE PUEDE CAMBIAR!






Pincha en este enlace y sigue las instrucciones para unirte...
http://www.facebook.com/pages/CambiaLo/112392945488633

sábado, 25 de septiembre de 2010

Amsterdammm..me





Ámsterdam, tierra de comerciantes, grandes emprendedores y corsarios del mar, tierra de gentes de todos los puntos del planeta, de amistades inconfesables e inolvidables, de diversidad cultural y racial, de ansias de libertad y cambios…
Esa es la Ámsterdam que recibe al forastero, con sus bares y restaurantes, Coffee Shops y ventanas rojas, tiendas de todo tipo, librerías bicentenarias, bicicletas, mercados al aire libre y sus canales, más abiertos –como no podía ser de otra manera en Ámsterdam- que los de Venecia, unos canales que sirven de conducto para la más pura y básica comunicación, la que no impone barreras, ni fronteras, ni limitación de libertades, tan sólo una comunicación natural entre semejantes…
Ordenando y retocando mis fotos, me da la sensación, una y otra vez, de que están todas torcidas… Enderezo unos grados, imagino los puntos de fuga, observo con atención milimétrica, acepto…. Vuelvo a mirar y ¡la vuelvo a ver torcida! Repito la operación, ésta vez rebobino un par de grados y… acepto. Consigo pasar a la siguiente foto y así sucesivamente, hasta que, una vez retocadas todas, vuelvo al principio a ver el resultado. ¿Es posible que aún vea algunas torcidas…? –Si, me digo con exasperación. A punto de ponerme de nuevo con la ardua tarea, aquella que aún antes de empezar ya sabes que no tienes claro si la estás haciendo bien, me viene a la memoria un párrafo que leí en una guía de Ámsterdam que compré en el aeropuerto, antes de salir, decía algo así:
“En los siglos XVII y XVIII el desarrollo de Ámsterdam iba en constante crecimiento, […] las casas empezaron a construirse en altura, sobre una planta muy pequeña, se construían 3 y cuatro alturas. Ante la imposibilidad de subir muebles, leña y enseres por las mínimas escaleras, la casas comenzaron a construirse ligeramente inclinadas hacia delante, para así y desde una polea colocada en el centro del último piso, subir todo con relativa comodidad y sin temor a romper las costosas vidrieras de los ventanales de las casas –muy grandes para aprovechar la luz del sol-“




















Es sólo una anécdota de las muchas curiosidades que guarda Ámsterdam entre sus canales, que me sirve como excusa –entre otras- para explicar los grados de más o de menos de mis fotos de la ciudad.
Pero, para mí, la grandeza de Ámsterdam se condensa en una palabra: Bicicleta. Una ciudad que tiene 10 veces más de bicicletas que de habitantes, es muy grande. Mi humilde homenaje a la Ámsterdam de los ciclistas:
http://www.flickr.com/photos/53841365@N08/sets/72157625023657334/show/



Y qué decir de los bares, restaurantes, tiendas... Sobran las palabras, prefiero que veáis lo que yo vi.
http://www.flickr.com/photos/53841365@N08/sets/72157625026881258/show/
Everything But The Girl – Crabwalk


Ya entrada la noche, Ámsterdam se viste de luces. Bares, restaurantes y clubes se iluminan suavemente, sin imponer nada, sin querer acaparar la atención con la brusquedad lumínica de otras ciudades. Especialmente en el barrio de Jordaan, cuya iluminación atrapa hasta al más diurno de los seres. Un íntimo club de música en vivo cercano es cita ineludible: El Bourbon Street, en cuyo escenario hay actuación a diario, sobre todo de rock, blues y soul. 
http://www.flickr.com/photos/53841365@N08/sets/72157625024418532/show/
Everything But The Girl – I Must Confess


Gracias, Josep Vicent por tus valiosos links..!


miércoles, 15 de septiembre de 2010

historias y pequeñas historias....

Nunca dejará de sorprenderme el ser humano…
Uno nace, crece, se desarrolla como persona, va haciendo sus elecciones vitales…. Hasta que empieza a darse cuenta de que aquello que habíamos imaginado y soñado cada vez empieza a verse más borroso y difuminado, y de repente llega el día en que nos planteamos si realmente era esto lo planeado, ¿A quién no le pasa por la mente alguna vez..?
Los caminos que uno va eligiendo se van convirtiendo en una rutina de la que con frecuencia nos es difícil escapar y nos atrapan cual tela de araña.
Sin embargo, es nuestra fuerza mental y capacidad de reacción ante las adversidades las que nos hacen crecer para superarlas y convertirnos en personas.
Hasta aquí no he dicho nada nuevo, nada que nadie desconozca.
Ahora bien, cuando te alejas unos grados del camino marcado uno experimenta una sensación diferente, ¿…de liberación?
Algo parecido le pasó hace unos años a mi amiga Kerryn, estudiante de periodismo en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Cuando terminó sus estudios, hizo lo que la gran mayoría de sudafricanos hacen al graduarse: irse a Londres unos meses a trabajar.
La ciudad europea la acogió como a muchos de los que la visitan: con esplendor, alegría, desinhibición y mucha, mucha historia, que hace que nos sintamos pequeños dentro de tantas y tantas pequeñas historias guardadas dentro de la propia historia .
Kerryn pasó por varios trabajos que pagaban sus gastos y caprichos, hasta que un buen día le llegó una oferta de una importante revista de moda. Era el trabajo que siempre había soñado tener. Aparte de las tareas en sí, que incluía codearse con las sociedad más “in” de la ciudad y parte del extranjero y estar a la última de las tendencias más inéditas, su vida personal comenzó a cambiar. Las producciones se sucedían en los escenarios más variados: Restaurantes, museos, fábricas abandonadas, playas de ensueño…, las invitaciones a actos y eventos de todo tipo eran comunes en su agenda semanal, el puente aéreo Londres-Paris era su desayuno un par de veces a la semana. En tan sólo unos meses, Kerryn pasó de servir cafés a ser la asistente personal de una loba de los negocios.
Kerryn sentía que aquello no podía ser verdad, que era demasiado bueno para ser cierto.
Aún así, esas circunstancias no la cambiaron, siguió adelante con su vida, con sus amigos, con sus inquietudes, siempre acortada en el tiempo, pero exprimiéndolo al máximo. Su trabajo, por ende, la vida que éste le proporcionaba, era la prioridad número uno en su vida.
Pasaron los meses y su Green Card, un buen día, expiró.
Su soñado trabajo se volatilizó, como una hoja seca en otoño, que se eleva en el aire y toma rumbos insospechados…Tras varios intentos infructuosos por restituir sus derechos laborales, Kerryn tomó la decisión de seguir en Londres hasta que los fondos se acabaran, con la esperanza de que el día menos pensado sucediera el milagro y consiguiera la documentación necesaria para reincorporarse de nuevo a la revista.
Y en eso estaba cuando una llamada de teléfono procedente del otro lado del hemisferio, un buen día, llegó.
Sus andanzas y logros habían traspasado fronteras y una revista de interiorismo recién creada en Sudáfrica la reclamaba, nada menos que para ofrecerle el puesto de directora.
Kerryn, mujer lista, adaptable y sin obligaciones familiares ni sentimentales, aceptó.
Su nueva vida en Sudáfrica no se parecía en nada a la que había llevado antes de su traslado triunfal. La revista se convirtió en su razón de ser, en su bebé, en su maná. El trabajo llenaba su alma de satisfacción y eso se notó. Un aire fresco y espontáneo inundaba cada página, los reportajes y producciones hacían las delicias de lectores y curiosos y hacían palidecer de envidia a sus competidores del sector editorial, depredador y despiadado, y a Kerryn le llovían correos de felicitación y agradecimiento de todos los rincones del mundo.
Por supuesto, Kerryn fue cambiando de editorial, de jefes, de revistas, pero siempre mantuvo la pasión por el interiorismo, por los objetos con historia, por la gente con pequeñas historias y sus trabajos cada vez se fueron haciendo más íntimos, más apasionantes, más atractivos.
Han pasado los años y, con perspectiva, veo que Kerryn ha encontrado su lugar en el mundo. No sé si la vida que lleva es la que un día soñó… probablemente no, al menos no con exactitud, pero sí me atrevería a decir que se parece mucho.
El interiorismo se ha convertido en su razón de ser, pero no desde las revistas, las editoriales, los grandes negocios y acuerdos, sino desde la perspectiva de las personas. Gente que le abre las puertas de sus casas y sus corazones para compartir con ella sus historias, su secretos más íntimos a través de sus objetos, muebles, entornos y paisajes. Gente que hace del día a día de sus hogares un reportaje real y fascinante, con historias siempre diferentes e inimaginables, gente que Kerryn va encontrando por el camino y va haciendo parte de ella misma, como granitos de arena que componen un todo o, al menos, partes de un todo universal.
Gracias, Kerryn, por compartir tus reportajes, siempre sorprendentes.


Si hay alguien interesado en algún reportaje en concreto, puede contactar con Kerryn en su página web (en el link anterior)

lunes, 13 de septiembre de 2010

interiores con paz..

La máxima del menos es más llevada a unos interiores que invitan al relax y a sentirse en paz... tan simple como eso.
Objetos que cuentan una historia íntima y nos envuelven en el día a día para ayudarnos con nuestras tareas más pesadas y hacen que éstas se conviertan en una pasión: 
La pasión por hacer las cosas con entusiasmo, con alma... 
Qué más se puede pedir?
http://www.wallpaper.com/gallery/interiors/helsinki-design-week-2010-highlights/17052052

Pressure Drop – Dusk

sábado, 11 de septiembre de 2010

New York on my Mind...

XXI.-
Noviembre de 1909. Nueva York.
Sergei salió del puerto alemán de Bremen a bordo del Kronprinzessin Cecilie, un moderno vapor de bandera alemana. Tras hacer breves escalas en Southampton y Cherburgo, desembarcó, casi seis días después, en Nueva York, una fría mañana del 2 de Noviembre de 1909.
Nueva York se alzaba, entre brumas, imponente.
Su skyline ya impresionaba en aquel entonces. 
El puente de Brooklyn se alzaba majestuoso dando la bienvenida al navegante.
Decenas de altísimos edificios, aún mostrando con descaro íntimas estructuras de hierro sujetas por miles de tornillos, vigilaban desde lo más alto y se intercalaban con sólidas edificaciones de piedra y ladrillo.
A pesar de las tempranas horas del día, la ciudad ya mostraba un movimiento inusual para Sergei y para los cientos de familias y anónimos solitarios que podía ver desde la amplia cubierta de primera clase, que viajaban a América en busca de unos sueños, de una esperanza.
Cuando apenas el barco tocó el muelle, tres fornidos marineros se dispusieron a instalar, prestos, una cómoda pasarela en la cubierta de primera y segunda clase. A continuación y, mientras el ilustre pasaje empezaba a descender hacia el muelle C del Hudson, para una rápida inspección de inmigración, los mismos marineros colocaron la de tercera, una vieja y oxidada plataforma, por la que deberían embarcar a un igualmente viejo y oxidado ferri, cuyo destino era la temida aunque esperanzadora Ellis Island, para el verdadero control de inmigración, que sólo era efectuado a los pasajeros de tercera.
El gobierno norteamericano suponía que si el pasaje de primera y segunda había podido pagar su billete, era razón suficiente para que éstos pudieran vivir en América sin tener que delinquir.
Sergei observaba con tristeza la imagen: Madres con seis y hasta ocho niños, cada uno con un hatillo bajo sus delgados bracitos, en el que portarían sus escasas pertenencias, con gesto de sorpresa ante todo lo que tenía lugar ante sus ojos. Viejos y jóvenes, parejas y solteros, niños y, sobre todo, mucha, mucha ilusión en sus ojos.
Sergei se fijó en una mujer embarazada que luchaba con un oficial para poder quedarse con una pareja de pollos, que llevaba en el interior de una jaula hecha con gruesas ramas de junco. Entre lágrimas, sujetando su gran hato de pertenencias con un brazo y tirando de la jaula con el otro, de la que salían plumas y un gran alboroto, la joven mujer se resistía con toda la fuerza que sus circunstancias le permitían. A tan sólo unos pasos, una niña que debía ser su hija, observaba la escena entre sonoros llantos.
Sergei abandonó por un momento su papel de observador y se acercó, dispuesto a ayudar a la joven madre.
Para cuando casi había llegado a la escena de la “injusticia”, el oficial, sin duda tocado por la varita mágica de la bondad divina, dejó de oponer resistencia y, con gesto de resignación, y articulando algo incomprensible hizo una seña a la joven mujer para que ésta avanzara. La madre, dejando la jaula en el suelo, tomó la mano de la niña, que aún lloraba, se inclinó ante ella, y susurrándole unas palabras al oído, le dio un cariñoso beso en la frente, volvió a tomar la jaula y ambas continuaron.
Tras el rápido e impersonal control, Sergei buscó con la mirada a alguien. El asistente personal de su agente en América debía estar entre la multitud.
Tras unos minutos, un pequeño hombrecillo, elegantemente vestido con un traje de lana, hizo su aparición ante él.
-¿Sr. Rachmaninov…?, y llevándose la mano a lo alto de su sombrero, le dedicó una tímida reverencia con la cabeza y añadió:
-Pete Harper, para servirle, Sr. Rachmaninov. Me manda el Sr. Wolfsohn.
-Muchas gracias, Sr. Harper. Sí, le esperaba. –dijo Sergei, llevándose una mano al ala de su sombrero, a modo de saludo.
Aparcado unos metros más adelante, un reluciente Ford “T”, con su chófer marcialmente plantado delante de una de las puertas traseras, esperaba para recoger a Sergei y llevarle a su hotel.
Durante el trayecto, Pete Harper, sentado junto a él y mostrando gran diligencia, empezó por enumerar a Sergei el programa de su corta pero intensa gira: -Empezará su gira en Massachussets, donde dará 2 conciertos en Northampton, …-después volverá a Nueva York para dar otro…, -volverá a viajar, esta vez a … Rochester, luego… volverá a la ciudad y, coincidiendo con nuestra temporada fuerte previa a la Navidad, dará …2 conciertos en el Carnegie Hall.
-Después de Navidad, dará otros 3… -creo que ya se lo había adelantado en mi última carta, Sr. Rachmaninov….
Sergei escuchaba distraído la monótona vocecilla de su acompañante, observando todo cuánto sucedía a través de la ventanilla del automóvil.
-no…, creo que no ha habido ningún cambio desde entonces…
-murmuró dubitativo Harper.
-Tengo instrucciones, Sr. Rachmaninov, de llevarle directamente al hotel… -pero si gusta de hacer alguna otra cosa…
-Sí, Sr. Harper, me parece una buena idea, estoy algo cansado del viaje, -dijo Sergei interrumpiéndole con brusquedad y rezando por no oírle más en lo que quedaba de trayecto.
-Bien… -como usted …guste, …se…ñor, -dijo Harper ralentizando las últimas sílabas.

En su trayecto por la quinta avenida hacia el norte, Sergei pudo admirar el intenso bullicio de la ciudad, incluso a esas horas de la mañana.
Automóviles, tranvías, transeúntes y carruajes tirados por briosos caballos compartían protagonismo en desordenada armonía. Un policía, situado en el centro de un cruce intentaba ordenar el denso tráfico, a base de aspavientos con los brazos, sin conseguirlo. Un jovencito le distrajo.
-El Post…!
-Compren el Post…!
El coche retomó la marcha lentamente y la voz del jovencito se perdía en el ajetreo matutino conforme avanzaban.

Apenas en unos minutos, el Plaza hizo su aparición.
El impresionante edificio de 19 plantas, inspirado en la arquitectura del renacimiento francés, se alzaba majestuoso desafiando Central Park, compitiendo con él en grandiosidad, hermosura, bellas proporciones…
El auto describió una pequeña curva y procedió a estacionar ante la entrada del imponente edificio.
-Buenas tardes, señor… -Bienvenido al Plaza, -dijo un botones, impecable, mientras abría la puerta del automóvil.
La habitación en la que se hospedaba Sergei miraba directamente al inmenso parque. La luz de la mañana se filtraba suavemente a través del fino visillo que cubría las ventanas de la espaciosa habitación.
Al igual que en el Hall, la decoración de la habitación era sobria y elegante, aunque aquí las lisas tapicerías en diversos tonos y mullidos cojines hacían la estancia más íntima y acogedora. El piano que el Sr. Wolfsohn le había prometido allí estaba, en el centro de la estancia.
Sergei se descalzó, abrió la maleta, colocó la ropa ordenadamente en el interior del armario, sacó una viajada cartera de piel en la que guardaba partituras, cuadernos y diferente documentación y se tumbó en la cama.
Volvió a leer la carta que le había mandado su padre antes de partir. No se la podía quitar de la cabeza.

Querido Sergei,
Miro atrás en el tiempo y no puedo evitar pensar en todos los buenos momentos que pasamos juntos. Nuestras salidas a navegar por el lago, nuestras comidas en el bosque, nuestras conversaciones a la luz de las brasas.
Estoy perdido, querido hijo. He intentado una y otra vez salir y sin embargo no puedo.
La relación con tu madre se ha roto definitivamente. La última vez que fui a visitarla hizo que me prohibieran ver a las niñas. Cuando por fin conseguí hablar con ella, me dijo que no aceptaba mi comportamiento, que no podía ser una buena influencia para ellas, que tras la muerte del bebé ella había cambiado, Natalia había cambiado, todo había cambiado.
Le rogué una y otra vez que me dejara verlas, tenía que conocer a Tatyana y deseaba, con todas mis fuerzas, ver a Irina, comprobar cómo había crecido.
Ella se negó una y mil veces. Dijo que no volviera nunca, que había estado mucho tiempo sola, y podía seguir así, que no me necesitaba.
Estoy desesperado.
Te escribo esta carta porque tú eres el único que me puede ayudar.
El alcohol ha acabado con mi vida y está acabando conmigo. No me queda nada.
Te suplico, querido hijo, que me ayudes.
Con todo mi amor, tu padre,
Vasily


-Riiing…Riiing…Riiing…Riiing…
Sergei abrió levemente los ojos.
-Riiing…Riiing….
-Dígame! –contestó Sergei, tomando el auricular con una mano.
-Sr. Rachmaninov, el Sr. Harper le espera en recepción.
-Ah…sí… humm… -Dígale que estaré abajo en quince minutos.
-De acuerdo, Sr. Rachmaninov, así lo haré. -Buenas tardes, señor.

Miró el reloj. Eran más de las tres de la tarde. Había dormido cerca de cinco horas… Ahora lo recordaba, tenía que reunirse con el Sr. Wolfsohn para firmar el contrato, recoger el programa, sus billetes de tren…

En menos de veinte minutos se encontraba (¡Otra vez!) con Harper en recepción.

-Buenas tardes, Sr. Rachmaninov. –Espero que se encuentre a gusto en la habitación que le hemos reservado y que haya descansado, -dijo Harper, midiendo sus palabras.
-Sí, muchas gracias, Sr. Harper -contestó Sergei cortante.

Mientras avanzaban por Central Park South hacia el Oeste para tomar Columbus Circle, Sergei no pudo evitar sentir una profunda tristeza al recordar las duras palabras que brotaban con fuerza de la carta de su padre y le golpeaban en lo más hondo.
El auto tomó Columbus Circle y se desvió por Broadway hacia el norte.
Al cabo de unos minutos llegaron al lujoso edificio que albergaba las oficinas del Sr. Wolfsohn, en la 66 con Broadway.
Henry Wolfsohn, productor musical que se había hecho un importante hueco en la industria, le recibió con una amplia y sincera sonrisa, abandonando por un momento su sillón de piel para ir a recibirle con los brazos abiertos y gran efusividad.
-Sr. Rachmaninov…! Sea bienvenido a Nueva York!
-Sr. Wolfsohn, es un placer, -dijo Sergei, gratamente sorprendido ante la sincera emoción que demostraba su futuro patrono.
-Siéntese, por favor, Sr. Rachmaninov. –dijo Wolfsohn señalando con la mirada un pequeño chester de piel que había frente a la chimenea y abriendo el brazo al mismo tiempo.
Sergei tomó asiento, así como Wolfsohn, que dirigió una fugaz mirada a Harper para que hiciera lo mismo.
-Espero que esté todo a su gusto en el hotel –comenzó diciendo Wolfsohn- y que el Sr. Harper le haya puesto al corriente de todo…
-La verdad, Sr. Wolfsohn, es que he llegado y no he hecho absolutamente nada… -dijo Sergei juntando las palmas de sus grandes manos sobre sus rodillas.
-Bueno, no se preocupe, Sr. Rachmaninov, para eso estamos aquí.
-Empezaremos por revisar el programa, si le parece… -dijo Wolfsohn, mientras tomaba con decisión una carpeta que le ofrecía atento Harper.
-Antes de nada, Sr. Rachmaninov, quiero que sepa que en Nueva York está todo el mundo muy nervioso ante su llegada. -Los ecos de su nuevas composiciones han llegado antes que usted y estamos todos impacientes.
-Bueno, espero no defraudarles… -La verdad es que he trabajado muy duro estos últimos años… -contestó Sergei ruborizado.
-Estoy completamente seguro de que no les defraudará, Sr. Rachmaninov, dijo Wolfsohn, tomando una caja de madera de la mesa y ofreciendo un cigarro habano a Sergei.


Mi pequeño homenaje a la ciudad de Nueva York en fotos: